Silla Vermut de Gracia
Madera lacada en rojo de vermut y tapicería bouclé jaspeada en asiento redondo y respaldo curvo: la silla que no pide permiso para presidir. Retro y golosa, hecha para mesas singulares, presidencias con carácter y rincones que merecen una pieza de conversación. Con una basta para cambiar la habitación; con seis, la fiesta ya está medio montada.
























































